La progresiva despoblación de Rumanía

El territorio que comprende la nación de Rumanía cada vez tiene menos habitantes. En cualquier lugar de España prácticamente podemos encontrarnos con familias rumanas que han venido a ganarse la vida y a labrarse un porvenir mejor que en su país; el pueblo rumano se ha caracterizado históricamente por su tendencia a emigrar en busca de un mejor futuro. Hasta aquí todo es normal.

Pero, ojo, en estos últimos años la situación se ha vuelto extraordinaria. La población de Rumanía está siendo víctima de una emigración económica que está vaciando cada vez más el país; la economía del Estado está tan maltrecha y las perspectivas de encontrar trabajo o de ganar un sueldo digno son tan negras, que la emigración forzada y el exilio económico parecen ser las únicas vías.

Veintisiete años se cumplen desde el fin del régimen de Ceaucescu. El rastro del socialismo desapareció pero, en cambio, luego no llegaron las maravillas con las que los rumanos soñaban o con las que desde Occidente les seducían. Es más, desde que Ceaucescu salió del poder, Rumanía ha perdido casi tres millones y medio de habitantes, una auténtica bestialidad. La caída de la población del país es de casi un 15% si la comparamos con la era comunista.

Rumanía es el segundo país más pobre de la Unión Europea. Esta masiva emigración, lejos de aclarar un poco el panorama y las cifras del país en lo que a Empleo o Economía se refiere, está provocando pérdidas multimillonarias en lo que a producción interna se refiere y está poniendo en serio riesgo el mantenimiento saludable de los servicios públicos.

Sólo en el curso pasado, Rumanía asistió a un descenso de su censo en 110.000 personas. Estas catastróficas cifras contrastan con la tendencia general de los países del viejo continente, que tienden a engrosar su población. En resumen, millones de rumanos han tenido que abandonar su país desde la salida del poder de Ceaucescu.