Un pedazo de Rumanía en el corredor del Henares

España, y muy especialmente la Comunidad de Madrid ha sido uno de los destinos tradicionales de la inmigración de origen rumano. En esta comunidad se calcula que viven alrededor de 200.000 rumanos, que en su inmensa mayoría se han integrado sin mayores problemas en la capital y en los grandes pueblos de la periferia. No hablamos de los gitanos rumanos, esa es otra realidad bien distinta.

Ya no resulta extraño ver establecimientos de productos de Rumanía en localidades como Móstoles, Getafe o Fuenlabrada. Sin embargo, es el corredor del Henares el elegido por buena parte de los rumanos que llegaron hace años a Madrid buscando una oportunidad que en su país no encontraban.

El corredor del Henares se ha convertido así en un “pedazo” de Rumanía. En sus calles y plazas se encuentran sin dificultad no solo tiendas de productos del país, sino también restaurantes típicamente rumanos, discotecas y tiendas de ropa. También emisoras de radio y periódicos que les mantienen en contacto, entre ellos y con su país. Una pequeña manera de sentirse casi como en casa, aunque realmente Su casa sean hoy Alcalá de Henares, Coslada o San Fernando.

Muchos llegaron para trabajar en la construcción en los años en los que la palabra crisis no existía. Y, a pesar del cambio radical, del paro y la desesperanza, pocos son los que han querido volver a Rumanía. La mayoría han echado ya raíces en España, tienen a su familia aquí, e incluso los más afortunados trabajo estable o negocio propio. Echan de menos su país, por supuesto, pero con el paso del tiempo los lazos que les unen a España son más que los que tiran de ellos hacía su país natal.

Hoy en día, la población rumana está perfectamente integrada en las localidades madrileñas, hay incluso una generación nacida ya en Madrid para la que Rumanía es algo lejano.